ILUSIONES
, por Nora Pereyra 
La Dictadura, ha tenido con algunxs, el inexplicable don de detener el tiempo. Extrañamente, nos vemos y pensamos de veinte, teniendo más de 60.

Nos cruzamos con ellxs por la calle, con genuina alegría levantamos los brazos para fundirnos en el esperado encuentro, luego los bajamos avergonzadxs, porque seguro alguien nos ha visto manotear el aire.   
  La cordura no se ha perdido, solo nos ha caído un rayo.

Muchas veces lxs crucé en la ciudad, con el ritmo taquicàrdico que toda ciudad tiene.

 He corrido para alcanzarlxs, pero mis pasos no son los que eran, camino más lento y mi vista me engaña muy seguido. 
 Cuando bajo del subte lxs veo correr apuradxs con los libros bajo el brazo y sus mochilitas verde oliva.   

Miro aún hacia adentro, de la Giralda   busco  El Politeama,  trato de encontrarlxs en La Paz (¡que paradoja!).    Nos veo ahí hasta volver amaneciendo en debates, con ilusiones y sueños por cumplir, henchidos de coraje renovado.     A la noche, tal vez en el Cosmos vuelvan a dar alguna de Akira, Eisenstein, Buñuel, Saura o tal vez “Z” aquella película de Costa-Gavras. 
  Ya no es nuestra ciudad, no son nuestras calles, ni los sueños y no nos reconocernos en sus edificios espejados, pero aun así algo heroico se percibe en el aire y otra vez en la Plaza de Mayo puede que se vuelva a escuchar: ¿Qué pasa general? ¿Si este no es el Pueblo? Pueblo que escucha … 
Seguramente  llegará ese día que seamos todes mariposas susurrando en los oídos: No Olvidar. No hay que olvidar para seguir estando, con alguna que otra consigna mística y certera, tal vez El Pueblo Unido … Tal vez

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